Es posible que en nuestro día a día, la maternidad o la paternidad sea una odisea y una laguna de dudas. Quizá haya días que pensemos que no lo hacemos bien y que incluso, nos acostemos con la sensación de que estamos fallando en algo, aunque concretamente no sepamos muy bien en qué.

Si esto te ocurre, quiero compartir que lo estás haciendo bien, ya que estás intentando hacer las cosas lo mejor que puedes cada día. Nadie es perfecto, nadie puede decirte que lo que haces cada día en la educación de tus hijos está bien o mal, porque tú haces lo que sientes, puedes, cómo puedes y siempre pensando en su bien. Quieres que crezcan siendo buenas personas, y sobre todo que sean niños y niñas emocionalmente felices.

Mejorar la relación de convivencia

Primero educamos a nuestros hijos para que la convivencia en el hogar sea sana, buena, agradable, democrática, respetuosa… después, todas estas capsulas de educación se extrapola a su mundo más cercano y próximo. Queremos que nuestros hijos sean personas de éxito y sepan convivir con otros niños y niñas mientras viven y se desarrollan durante las diferentes etapas de sus vidas para conseguir los objetivos que se propongan. Por eso, nuestro objetivo y tu objetivo desde que nacieron es que sean buenas personas y les transmitamos buenos valores que además de contribuir a su buen desarrollo también contribuyan a ser buenas y felices personas.

Enseñamos a nuestros hijos a que sean responsables, a que estudien, a que hagan las cosas pensando en el bien con empatía hacia los demás, pero sin olvidarnos de partir del autoconocimiento emocional e individual. El mundo necesita personas que tengan un corazón capaz de conseguir que todo funcione mejor. Nuestros hijos y tus hijos claro que pueden conseguirlo, necesitan nuestra guía diaria para que aprendan a responsabilizarse y tomar decisiones de manera correcta, ya que somos modelos para ellos, y seriamos como sus ¨influencers¨ en decisión, razón y emoción.

Primero enfócate y cámbiate a ti misma, a ti mismo

Cuando estudias puedes conseguir diversos títulos, pero el título más valioso que se puede conseguir no es en la universidad, es en la propia vida… es ser buena persona y ser feliz. Quizá te estés preguntando cómo puedes hacer que tus hijos se conviertan en buenas personas… La buena noticia es que está en tu mano que así sea.

Lo primero que tienes que hacer para que tus hijos se conviertan en buenas personas es cambiarte a ti mismo. Tú debes ser el mejor ejemplo. Si gritas, les riñes, les pegas, te desesperas o te irritas demasiado deprisa, es complicado que después les pidas a tus hijos que se comporten bien, que estén tranquilos, o que consigan su calma. Si quieres que se comporten bien, debes ser el mejor ejemplo a seguir, a eso lo llamo ser influencer.

Da importancia al bienestar y al estado de ánimo y validación de las emociones

Los niños deben aprender desde pequeños que la salud y el estado de ánimo van agarrados de la mano, por eso hay que cuidar la salud y evitar a toda costa una vida sedentaria. Una vida sin movimiento solo llevará a tener problemas físicos y emocionales… el ejercicio es una buena manera de conseguirlo. Incluso tan solo caminar 30 minutos cada día es más que suficiente para sentirnos bien. Por supuesto, usa la observación sobre aquello que crees que le interesa: artes, deporte, ciencia… son muchos los campos en los que puede desarrollar todas sus habilidades y su potencial cognitivo y emocional.

Una actividad que aporte disfrute también ayudará a forjar la disciplina tan necesaria para tener éxito en la vida.

Es importante que les ayudes a encontrar sus intereses, aquello que les motiva por encima de todas las cosas o aquello que se les da bien y que ellos aún no se han dado cuenta.

Es esencial y enriquecedor para el corazón que enseñemos a nuestros hijos la importancia de ayudar a otros, de ser proactivos y de ser buenas personas.  Los niños deben aprender a ser independientes, pero también tolerantes y saber respetar las diferencias y es que, gracias a ellas, tenemos el regalo de la diversidad e inclusión en la humanidad.

Por favor, perdón y gracias

Si hay algunas palabras importantes en el vocabulario éstas son: por favor, perdón y gracias. Los niños deben aprender a reconocer a otros como sus iguales, a reconocer sus errores y a aprender de ellos ¨ El error y la equivocación es una oportunidad maravillosa de aprendizaje¨, a través de la empatía se logra la gratitud suficiente para mostrar agradecimiento por los pequeños detalles de la vida. Así, se sentirán mucho mejor consigo mismos y con las personas que tienen a su alrededor… además de con la vida que tienen.

Unas relaciones sociales saludables y una relación sana con uno mismo, requiere trabajo y esfuerzo, pero merece la pena a corto y a largo plazo.

Lorena Rodríguez

Lorena Rodríguez, Técnica Superior en Actividades Físicas y Deportivas. Maestra con Especialidad en Educación Infantil y Educación Primaria. Coach y Experta Universitaria en Comunicación y PNL. Actualmente continúo mi formación en Psicología.

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Los primeros años de vida del niño son cruciales para su desarrollo y bienestar emocional, ya que en este periodo son capaces de identificar, experimentar y expresar sus propias emociones.

El objetivo de este libro no es crear súper niños, sino niños emocionalmente felices, desarrollando estas capacidades potenciales y teniendo en cuenta los factores afectivo-emocionales, poniéndolas a su alcance para que puedan decidir como utilizarlas con total normalidad.

Aquí, los padres y madres pueden encontrar un punto de partida para entender qué son las emociones y su importancia en el desarrollo, crecimiento y maduración de sus hijos. Como agentes activos en la educación y en el desarrollo integral de los niños y niñas, os invito a la reflexión personal tomando conciencia de la importancia de las emociones.

Las emociones no son buenas ni malas, simplemente son, están ahí… conociéndolas y aceptándolas, mucho mejor estará nuestro corazón.

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