
Estos días, como en diferentes países estamos abrumados con la presencia de la pandemia del coronavirus. ¿Cómo gestionar las emociones durante el confinamiento, el quedarnos en nuestros hogares y no salir a disfrutar de nuestra libertad rutinaria?. Tenemos que enfrentarnos a nuestros miedos, angustias, incertidumbres, tristezas, inseguridades y paliar con estas emociones que no son para nada agradables y que surgen para maquinar e influenciar en nuestros pensamientos que a veces quieren arrasar con nuestro optimismo , pero ahora que aparecen , están para enseñarnos y mucho!
Tranquilidad, calma, todo ¨aporta¨.
Todo estos sentimientos y emociones surgen como alarma a lo desconocido y más cuando sentimos una amenaza en nuestra salud y también la de nuestros seres queridos.
Es fundamental ¨la actitud¨ con la que vamos a encarar esta situación durante todos estos días, que de momento no hay un día de ¨punto y final¨. Muchas veces no podemos ¨cambiar las cosas¨, pero sí nuestra actitud de ¨cómo vivirlas¨. Es por ello, que para mí, lo mejor es centrarnos en las cosas positivas, centrarnos en el bien de este objetivo común de quedarnos en casa, por ti, por mi, por ellos y por todos, porque es la única manera de unirnos todos ¨para que todos los corazones de este planeta, sigan latiendo¨.
Es un buen momento para conocer aún mas nuestras emociones, para una mirada hacia ¨nuestro interior¨. Es normal que aparezcan sensaciones de ansiedad tras tanta horas metidos en casa, es normal porque somo seres sociales y nuestra necesidad de sociabilizarnos y del sentido de permanencia es puramente humano en este ¨aislamiento social¨

Tenemos que tirar de todo lo que necesitamos: nuestra capacidad de pensamiento y de nuestros recursos emocionales que ya hemos utilizado en otros y anteriores momentos, también en su momento difícil, fuimos capaces de superarlos. Esta es una realidad, y son unas circunstancias de ¨sorpresa¨ invadiendo a nuestra vida rutinaria. Tenemos que ¨tirar¨ de nuestras fortalezas y de cómo en estas situaciones florece la empatia, la solidaridad y también la enorme implicación y cuidado de toda la sociedad.
Esto no quiere decir ¨rumiar¨ o no parar de ¨darle vueltas¨, sino, identificar que estamos sintiendo, saber cómo nos está afectando y actuar en consecuencia, no dejar que evolucione ni de que se agrave. Claro que sentimos rabia, tristeza, miedo… a lo que pueda suceder, podemos aprovechar un momento del día y anotar esa identificación de la emoción sentida y escribir las causas que nos hace sentir así. Luego… como si saliéramos de este capítulo de nuestra vida y lo miráramos desde otro foco -verlo desde fuera- para buscar posibles soluciones sobre que poder hacer para empequeñecer nuestro miedo o nuestra tristeza… es una oportunidad para conocernos mejor a nosotros mismos.
Gracias, mil gracias de corazón a todos los niños y niñas que están con el mayor ¨deber¨ de su vida, de ayudarnos a enfrentarnos a este ¨coronavirus¨ con su paciencia y amor incondicional. Gracias a todos los profesionales de la sanidad, a todas la fuerzas de seguridad, a todas las personas que hacen posible que tengamos disponibles alimentos a nuestro alcance oportuno, a todos los transportistas por hacerlos llegar y a las personas del campo por cultivar esa semilla. Muchas gracias también a todos los profesionales de la educación por que además, también educan emocionalmente. Gracias al periodismo por mantenernos informados de cómo van las cosas y de esta situación. Gracias de corazón a todas las personas que están enfrentándose con este virus y cuidando cada latido de su corazón y para que también el nuestro siga latiendo en este mundo.
Calma, mucha esperanza y alegría que esto acabará un día.
#yomequedoencasa
#todoirábien
@lore.d.corazon









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