La Alfabetización emocional es definida por Güel (1998) como el proceso de enseñanza-aprendizaje donde otros ámbitos del individuo se toman en cuenta, como las emociones y sentimientos, los mismos que serían determinantes en la relación del individuo con los diferentes actores animados o no, que están involucrados. Tal es el caso de maestros, compañeros, libros, temas, actividades, etc.

La alfabetización emocional es un término que representa la acción de educar las emociones en el ámbito escolar, como componente transversal curricular con carácter continuo que algunos autores como Bisquerra (2000), lo consideran sinónimo de educación emocional definiéndola como un proceso educativo, continuo y permanente, pretendiendo potenciar el desarrollo de las competencias emocionales y habilidades sociales (intrapersonales  e interpersonales), siendo esenciales en el desarrollo humano, con objetivos muy concisos: capacitación para la vida y con la finalidad de aumentar el bienestar personal y social.

De acuerdo a lo citado por Bisquerra, por medio de la alfabetización emocional se desarrollan las competencias emocionales, y para lograrlo Sambrano (2014) esboza que la alfabetización emocional debe comenzar en las primeras etapas de la vida, para lo que se necesita la formación de los futuros padres y de los docentes. En el hogar, la escuela, el trabajo y la comunidad es preciso que haya reglas, normas de convivencia, que lleven consigo formas sanas de expresión emocional, coincidiendo con ellos, doy importancia de trabajar fielmente en esta corriente educativa, la inclusión de la educación emocional es clave para el autoconocimiento y para el desarrollo de nuestros alumnos – No olvidemos empezar por nosotros mismos: Profes, padres… ¡somos modelos emocionales para ellos! La identificación, la expresión son los primeros pasos para poder llevar a cabo muchas de todas nuestras emociones, comportamientos y actitudes diarias, con nosotros mismos y en relación con los demás, ya que estos beneficios se extenderá  para una mayor y mejora aptitud emocional y social del niño, para su comportamiento dentro y fuera del aula, y para su habilidad para ¨aprender a aprender¨.

¿Qué es la alfabetización emocional?

La palabra alfabetizar se relaciona comúnmente con el proceso de enseñar a leer o a escribir, habilidades básicas en el ámbito educativo. No obstante, parece que este concepto poco a poco ha desarrollado diferentes apellidos dependiendo del contenido de la enseñanza. Ejemplo de ello son los términos de alfabetización informática, científica o tecnológica.

Con estos avances, no podemos dejar de pensar que la educación parece que se enfrenta a nuevas desafíos. Entre ellos, uno de los más importantes e interesantes para nuestro bienestar es la alfabetización emocional: el proceso de educar las emociones, empezando en el ámbito escolar.

De hecho y como apunte, los conceptos de alfabetización emocional y educación emocional se utilizan indistintamente para referirse a lo mismo. Un tren con distinto nombre e igual trayecto… Rafael Bisquerra nos dice, “La educación emocional es el proceso educativo continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral”.

 

Identificar, comprender y expresar nuestras emociones…

Saber qué sentimos y cómo lo sentimos no es tarea fácil. El torbellino emocional todavía sigue siendo un total desconocido, en mayor o menor medida, para cada uno de nosotros. En este contexto, la alfabetización emocional surge como alternativa para rellenar todos esos vacíos emocionales que aún nos persiguen.

Nadie nos enseñó qué son las emociones, qué funciones tienen o cómo podemos identificarlas. Ninguna asignatura se preocupó de ello en el colegio y ni siquiera era considerado como algo importante para nuestra educación. En este sentido, las emociones han pasado inadvertidas durante años, hasta que poco a poco han ido cobrando el protagonismo que merecen, llegando a conseguir  en algunos sistemas educativos,  una hora semanal dentro del currículo educativo, -México-, en el caso de España, de manera transversal en todas las áreas, o talleres específicos y puntuales,  sin cobrar relevancia en ninguna de ellas.

La alfabetización emocional consiste en enseñar qué son las emociones, para qué nos sirven y cómo se expresan. Es enseñar a comprenderse y a comprender a los demás a nivel emocional. Un reto educativo al que se enfrentan cada vez más colegios y escuelas infantiles a través de los programas en los que ya poco a poco se integra la educación emocional. (Muchas de las ofertas de formación en estos últimos años son sobre aprendizaje socioemocional, metodología e inteligencia y educación  emocional)

A día de hoy, además de seres sociales, sabemos que somos seres emocionales y que dependiendo de cómo gestionemos nuestro diálogo interno, así nos encontraremos. Sin duda, las emociones han ganado terreno, demandando a la educación que dé un paso adelante en este sentido y tomando consciencia de su importancia para un desarrollo íntegro de nuestros niños y niñas.

Resultados…

El fomento del conocimiento de las emociones desde las aulas pretende que aprendamos a ser inteligentes para ser felices. Una inteligencia enfocada desde una perspectiva integral en la que no solo es importante la dimensión cognitiva, sino que necesita nutrirse también de las dimensiones emocional y conductual.

 

Con esto me refiero  a que, no solo es importante atender a qué y cómo tenemos que vivenciar  todo aquello que sentimos; sino que su expresión, junto a cómo debemos procesar la información que las emociones nos transmiten y finalmente, cómo las gestionamos influye en nuestro bienestar psicológico.

Además, de este proceso de enseñanza y aprendizaje no solo los niños se benefician, los profesores y toda la comunidad educativa también recibe parte del interés precisamente al mostrarlo. Y de alguna manera, también los padres si quieren e intentan afianzar con sus hijos lo aprendido en clase.

La alfabetización emocional es, ante todo para mí, un RETO y como tal, una OPORTUNIDAD, un puente facilitador del conocimiento de uno mismo y en definitiva de las relaciones con los demás.

Así, la alfabetización emocional se erige como oportunidad para hacer frente a las conductas disruptivas, la agresividad o los conflictos en las relaciones interpersonales. Ya que la ausencia de competencias emocionales suele estar ligada a estas problemáticas, por lo que si se educa en emociones, probablemente éstas se gestionarán mejor  y disminuirán este tipo de situaciones.

 

Objetivos de la alfabetización emocional

Identificar casos de pobre desempeño emocional.

Desarrollar la tolerancia a las frustraciones de la vida diaria.

Conocer qué son las emociones y cómo reconocerlas en los demás.

Prevenir conflictos interpersonales.

Mejorar el autocontrol emocional.

Aprender a clasificar las emociones.

Desarrollar la resiliencia y la empatía.

Modular y gestionar el nivel de emocionalidad.

Valorar la gratificación y la sinceridad emocional.

Adoptar una actitud positiva ante la vida.

 

 

¨Sin emoción, no hay aprendizaje¨

 

Bibliografía recomendada: Güell, Manel (1998). Desconócete tu mismo. Barcelona: Paidós /Bisquerra, Rafael (2009). Psicopedagogía de las emociones. Barcelona, España: Síntesis. p. 158.

Este artículo ha sido escrito para la REVISTA IBEROAMERICANA – CIPE Colegio Iberoamericano de Profesionales de la Educación.

 

Lorena Rodríguez

Lorena Rodríguez, Técnica Superior en Actividades Físicas y Deportivas. Maestra con Especialidad en Educación Infantil y Educación Primaria. Coach y Experta Universitaria en Comunicación y PNL. Actualmente continúo mi formación en Psicología.

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Las emociones no son buenas ni malas, simplemente son, están ahí… conociéndolas y aceptándolas, mucho mejor estará nuestro corazón.

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